Los ejercicios para la ciática no van de forzar, sino de ayudar al nervio a recuperar tolerancia
Cuando alguien escucha “ejercicios para la ciática”, la reacción suele ser de duda o incluso miedo. Y es comprensible. Muchos casos de ciática empeoran no por moverse, sino por moverse mal o en el momento equivocado.
Antes de seguir, quiero dejar algo claro desde el inicio: al final de esta página encontrarás una regla sencilla para saber cuándo un ejercicio está ayudando y cuándo no. Esta regla, bien aplicada, evita la mayoría de errores.
Vamos paso a paso, porque los ejercicios para la ciática no son una rutina genérica, sino una herramienta que debe adaptarse al estado del nervio.
Paso 1: El objetivo real de los ejercicios para la ciática
Los ejercicios para la ciática no tienen como objetivo “estirar fuerte” ni “fortalecer rápido”. Su función principal es:
- Reducir la sensibilidad del nervio ciático.
- Mejorar la movilidad sin irritar.
- Recuperar confianza en el movimiento.
- Prevenir recaídas.
Cuando el nervio está irritado, necesita movimiento dosificado, no agresivo.
Pico de dopamina: el ejercicio correcto suele aliviar después, no durante.
Paso 2: Cuándo empezar a hacer ejercicios para la ciática
No todos los momentos son iguales. Los ejercicios para la ciática deben adaptarse a la fase del dolor.
En general:
- En fases muy agudas, se prioriza el alivio y el reposo relativo.
- Cuando el dolor empieza a estabilizarse, se introduce movimiento suave.
- Con mejora progresiva, se amplía el rango de ejercicios.
Forzar ejercicio intenso en plena fase aguda suele empeorar la irritación.
Recompensa retardada #1: en el Paso 7 verás cómo adaptar los ejercicios según tu nivel de dolor.
Paso 3: Ejercicios suaves de movilidad (el primer paso)
Los primeros ejercicios para la ciática deben centrarse en movilidad suave, no en fuerza ni estiramientos intensos.
Algunos ejemplos habituales son:
- Movimientos lentos de la columna dentro de un rango cómodo.
- Balanceos suaves de cadera.
- Pequeños cambios posturales repetidos.
Estos movimientos ayudan a que el nervio deje de percibir el movimiento como una amenaza.
Pico de dopamina: menos intensidad suele dar mejores resultados.
Paso 4: Ejercicios de activación y control
A medida que el dolor lo permite, se introducen ejercicios de control y activación. No se trata de fuerza máxima, sino de recuperar estabilidad.
Este tipo de ejercicios busca:
- Mejorar el control del tronco.
- Reducir sobrecargas innecesarias.
- Distribuir mejor el esfuerzo.
Una buena activación reduce la tensión que llega al nervio.
Recompensa retardada #2: una musculatura que trabaja bien suele proteger al nervio sin que lo notes.
Paso 5: Ejercicios de estiramiento (cuándo sí y cuándo no)
Los estiramientos son uno de los puntos más conflictivos cuando se habla de ejercicios para la ciática.
Es importante entender que:
- No todos los estiramientos ayudan.
- Estirar fuerte un nervio irritado suele empeorar los síntomas.
- Los estiramientos deben ser suaves y progresivos.
Si un estiramiento provoca dolor eléctrico o irradiado, no es el momento adecuado.
Pico de dopamina: estirar no siempre es sinónimo de aliviar.
Paso 6: Ejercicios para liberar el nervio ciático (con cuidado)
Algunos ejercicios buscan mejorar la tolerancia del nervio al movimiento, a veces conocidos como ejercicios de deslizamiento neural.
Estos ejercicios deben:
- Realizarse de forma lenta.
- No provocar dolor intenso.
- Generar sensación de alivio tras su ejecución.
Mal aplicados, pueden aumentar la irritación. Bien guiados, suelen ser muy útiles.
Recompensa retardada #3: en subpáginas específicas entraremos en estos ejercicios con más detalle y seguridad.
Paso 7: Cómo saber si un ejercicio te está ayudando o empeorando
Aquí tienes la regla sencilla que te prometí al inicio:
Un ejercicio para la ciática es adecuado si, tras hacerlo, el dolor se mantiene igual o disminuye en las horas siguientes.
Si el dolor:
- Aumenta claramente.
- Irradia más lejos.
- Se mantiene peor al día siguiente.
Ese ejercicio no es el adecuado en ese momento.
Pico de dopamina: el cuerpo siempre da feedback, solo hay que escucharlo.
Paso 8: Frecuencia y constancia
En los ejercicios para la ciática, la frecuencia suele ser más importante que la intensidad.
En general:
- Mejor ejercicios suaves y frecuentes.
- Pequeñas dosis diarias.
- Progresión lenta y consciente.
La constancia suele marcar más la diferencia que la cantidad.
Paso 9: Errores comunes al hacer ejercicios para la ciática
Algunos errores frecuentes son:
- Copiar rutinas genéricas sin adaptar.
- Forzar estiramientos dolorosos.
- Hacer ejercicio solo en días “buenos”.
- Abandonar al primer aumento de molestia.
Pico de dopamina: evitar errores acelera más la recuperación que buscar ejercicios milagro.
La recompensa prometida: la regla de oro de los ejercicios para la ciática
Quédate con esta idea clave:
Los ejercicios para la ciática deben dejarte mejor después, no demostrarte lo fuerte que eres durante.
Cuando el ejercicio respeta al nervio, el cuerpo responde mejor y el dolor pierde protagonismo.
Qué viene ahora y cómo cerrar el círculo
Una vez incorporados los ejercicios adecuados, el siguiente paso es entender qué medicamentos pueden utilizarse, cuándo tienen sentido y qué conviene evitar.
En la siguiente página abordaremos la medicación para la ciática, con un enfoque claro y sin alarmismos.

